🌴 “La programación ha muerto, larga vida a la programación”
Con esa frase abrió midudev el cierre del TechCaribe Show en Barranquilla, y confieso que me sacó una sonrisa incómoda. Todos hemos visto los titulares. Despidos masivos, eso de que “la IA va a reemplazar a los programadores”, el fin de una era. Fui como asistente esperando otra charla más sobre herramientas de moda, pero me fui con una idea dándome vueltas en la cabeza. Esto es menos una crónica y más lo que pienso al respecto.

🤔 La paradoja que me hizo click
El argumento que más me quedó dando vueltas fue una paradoja. A pesar de las noticias de despidos, la demanda de desarrolladores ha crecido. ¿Por qué? Porque cuando un recurso como escribir código se vuelve más barato y accesible gracias a la IA, no lo consumimos menos, lo queremos más. Más software, más ideas llevadas a producto, más gente construyendo.
Y acá va mi opinión. Creo que tiene toda la razón, pero le agregaría algo. El cuello de botella nunca fue teclear líneas de código, sino decidir qué construir y para quién. Si la IA abarata el “cómo”, el valor simplemente se corre hacia el “qué” y el “por qué”. Eso no elimina al programador, sino que lo empuja a pensar más como quien resuelve problemas y menos como quien solo escribe sintaxis.
🦆 La IA no suple la ignorancia
Hubo una frase que anoté textual. Decía que “la inteligencia artificial no suple la ignorancia”. Y soltó otra todavía más cruda. Si llevas algo a producción y no entiendes lo que hace, te va a explotar en la boca.

Por eso me pareció perfecto el patito de goma que andaba dando vueltas por el evento. El rubber duck debugging, que consiste en explicarle tu código a un patito hasta encontrar el error, sigue siendo tan válido como siempre, solo que ahora a otra velocidad. La IA te da rapidez, no criterio. Puede escribir la función, pero no puede querer que sea correcta. Entender, cuestionar y poder explicar lo que tu código hace sigue siendo tu trabajo, y en mi opinión es justo la habilidad que más va a valer de aquí en adelante.
⚙️ Lo que me llevo para la práctica
Más allá del “la IA escribe código”, lo que de verdad me emocionó fue ver hacia dónde va todo esto:
- IA local en el navegador con WebGPU y WebLLM, con modelos corriendo en la máquina del usuario, con privacidad total, latencia mínima y costo cero.
- No usar siempre el modelo más caro, porque conocer qué herramienta encaja en cada caso de uso es lo que de verdad optimiza costos.
- MCP, Web MCP y MCP UI, para que un agente no solo responda texto, sino que interactúe con una web, rellene formularios y genere interfaces según el contexto.
Ahí es donde veo la oportunidad real para quienes construimos producto. La IA está dejando de ser “una caja de texto” para convertirse en parte de la interfaz y de la experiencia.
🤝 No fui solo
Un detalle que se pierde entre tanto titular tecnológico. No fui solo. Fui con dos compañeros de carrera, Marco Portacio y Rafael Corredor, y con el profe Tobías Parodi, que nos acompañó de forma extracurricular, más por lo cercanos que somos que por algo formal.

Y creo que ese es el otro punto. La tecnología avanza rapidísimo, pero lo que te hace crecer sigue siendo lo de siempre. La comunidad, la gente con la que compartes el camino y esas conversaciones que salen cuando estás rodeado de personas que aman lo mismo que tú. Ningún modelo te reemplaza eso.
🚀 Mi conclusión
La programación no murió, mutó. Vamos hacia más código que nunca, pero generado y orquestado con herramientas nuevas. Quien se quede quieto esperando que la IA piense por él la va a pasar mal. Quien siga aprendiendo y entendiendo va a construir cosas que hace dos años eran impensables. Yo elijo lo segundo.
”La programación no es que haya muerto, sino que la estamos transformando.” (midudev, TechCaribe Show)